Primer paso
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El proceso está dividido en pasos cortos para que puedas responder sin preparar todo desde el primer minuto.
Colaboraciones
Recibimos propuestas de recetas, guías de compra, pruebas de producto y cocina de temporada con enfoque práctico.
Primer paso
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Pasos del proceso
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Buscamos propuestas concretas, bien explicadas y útiles para personas que cocinan en casa. Cuéntanos qué puedes aportar, cómo pruebas tus recetas y qué tipo de guía te gustaría preparar.
Una buena colaboración para El Comensal no necesita prometer platos imposibles ni técnicas de restaurante. Necesita criterio doméstico: ingredientes que se pueden comprar con facilidad, cantidades que funcionan, tiempos realistas, alternativas cuando falta algo y una explicación honesta de los puntos delicados. Nos interesan recetas probadas, guías de compra, comparativas de utensilios, fotografías de proceso y revisiones de producto que ayuden a decidir mejor antes de cocinar.
También valoramos experiencia práctica. Si has trabajado en cocina, repostería, sala, producto fresco, nutrición divulgativa, fotografía gastronómica o redacción de recetas, explica qué parte dominas y qué ejemplos puedes enseñar. Si tu experiencia viene de cocinar para familia, organizar menús, conservar sobras o adaptar platos a presupuestos concretos, también puede encajar siempre que la propuesta sea clara y verificable.
Antes de enviar, prepara una idea concreta. Mejor una guía bien delimitada que una lista enorme de temas. Por ejemplo: cómo calcular arroz para una paella familiar, cómo elegir pescado fresco en una ciudad concreta, cómo adaptar un postre sin lactosa, cómo usar sobras de pollo sin que queden secas o cómo fotografiar un paso complicado de una receta. Cuanto más claro sea el enfoque, más fácil será valorar si encaja con próximas publicaciones.
No publicamos textos genéricos, copias de notas de prensa ni recomendaciones que puedan confundir seguridad alimentaria, alergias o restricciones médicas. Cuando una guía toca conservación, ingredientes sensibles o sustituciones, esperamos prudencia y lenguaje claro. El objetivo es que la persona que lee pueda cocinar mejor, comprar con más cabeza o evitar un error común sin tener que descifrar una explicación técnica.
También pedimos atención a las imágenes. Una receta se entiende mejor cuando las fotos muestran textura, tamaño de corte, color de la salsa o punto de horneado. Si propones una guía con imágenes propias, indica si son horizontales, si pueden recortarse para portada y si muestran pasos o solo resultado final. Si no tienes fotos, explica igualmente qué escena sería útil para acompañar la pieza.
Las colaboraciones de producto deben ser transparentes y útiles. No buscamos elogios vacíos, sino pruebas que expliquen para qué cocina encaja un utensilio, ingrediente o servicio, qué límites tiene y qué alternativa razonable existe. Una freidora de aire, un recipiente, un jamón, una miel o una salsa pueden tener sentido si la guía ayuda a comprar, conservar o cocinar mejor.
Si tu propuesta se basa en una receta tradicional, cuida el contexto. Puedes explicar variantes familiares o regionales sin presentar una versión como la única posible. Si se trata de cocina internacional, evita caricaturas y aclara adaptaciones domésticas cuando uses ingredientes disponibles en España. El lector debe saber qué parte es tradición, qué parte es ajuste práctico y qué parte depende de gusto personal.
El formulario recoge lo básico: especialidad, experiencia, tema propuesto y forma de contacto. Si tu idea encaja, podremos pedir más detalles, imágenes, una prueba breve o referencias de trabajo. Si no encaja de inmediato, puede quedar guardada para una futura ronda de contenidos sobre recetas, compra, postres, utensilios o planificación de menús.
Revisamos cada propuesta pensando en el lector que llega desde una duda concreta: una cantidad, una compra, un menú familiar, una conservación segura o una receta que no quiere fallar. Por eso una colaboración fuerte explica para quién sirve, qué problema resuelve, qué ingredientes o herramientas exige y qué parte conviene comprobar antes de publicar.
También nos fijamos en la utilidad después de la primera lectura. Un buen artículo debe poder enlazar con otras guías del sitio, ayudar a planificar una comida real y dejar un criterio que el lector pueda reutilizar. Si propones una receta, añade cómo escalar raciones, qué se puede preparar con antelación y qué errores suelen aparecer. Si propones una guía de compra, separa precio, calidad, conservación y uso culinario.
Cuando recibimos varias ideas parecidas, priorizamos las que aportan experiencia propia y pruebas verificables. No hace falta escribir un artículo completo en el primer contacto, pero sí conviene enviar un esquema, una foto de referencia, una nota sobre fuentes o una explicación de cómo comprobarás el resultado. Esa información permite decidir rápido si la colaboración puede convertirse en una pieza útil para El Comensal.
Una propuesta útil no se limita a decir que una receta está rica. Debe ayudar a tomar decisiones durante la compra, la preparación, el cocinado y el servicio. Por eso valoramos textos que expliquen por qué se elige un corte, cuándo merece la pena cambiar una técnica, cómo reconocer un punto correcto y qué señales indican que conviene parar antes de pasar el plato de cocción.
También buscamos claridad para cocinas normales. Muchas personas leen desde un móvil, mientras hacen la lista de la compra o mientras calculan si tienen tiempo antes de la cena. Una colaboración encaja mejor cuando anticipa esas dudas: cuánto se puede adelantar, qué ingrediente admite sustitución, qué utensilio es imprescindible, qué parte se puede simplificar y qué error cambia realmente el resultado final.
Las guías de compra deben separar gusto personal de criterio práctico. No es lo mismo recomendar un jamón para cortar en casa que elegir pescado para guisar, escoger miel para repostería, comparar envases para conservar sobras o explicar cuándo una freidora de aire compensa espacio en la encimera. Cuanto más concreta sea la situación de uso, más útil será el artículo para quien llega desde Google.
En recetas tradicionales, preferimos respeto y precisión. Puedes contar una versión familiar, explicar una adaptación doméstica o comparar variantes regionales, pero conviene evitar afirmaciones absolutas cuando existen costumbres distintas. Si incluyes historia, origen o contexto cultural, debe servir para cocinar mejor, entender un ingrediente o evitar confusiones, no para rellenar párrafos sin aportar una decisión práctica.
Si tu colaboración incluye una marca, tienda o producto, la pieza debe seguir siendo editorialmente útil aunque el lector no compre exactamente esa opción. Pedimos ventajas, límites, situaciones en las que no encaja y alternativas razonables. Ese enfoque protege la confianza del sitio y convierte una colaboración comercial en una guía que puede seguir generando visitas, enlaces internos y valor para el usuario.